En mayo Alemania dará por superada la crisis de los refugiados

El Globo 06 de abril de 2016
Alemania da por superada la crisis de los refugiados y anuncia el fin de los controles fronterizos. El ministro del Interior, Thomas de Maiziere, asegura que ya no resultan necesarios porque el flujo de llegadas se ha reducido suficientemente
merkel

Maiziere, informó en Viena que Alemania en mayo eliminará sus controles fronterizos con Austria, introducidos hace medio año a causa de la llegada masiva de refugiados procedentes de Oriente Próximo y que ya no resultan necesarios porque el flujo de llegadas se ha reducido suficientemente.  La lectura que se realiza con este mensaje es que la crisis ya tocó fondo y está en vías de superación.

“Según estimaciones actuales, si los números se mantienen tan bajos, no vamos a prolongar los controles fronterizos más allá del 12 de mayo”, dijo el ministro alemán.

Según los datos que trascendieron, en marzo llegaron solo unos 20.000 refugiados a Alemania, el número más bajo desde el verano pasado y suficientemente lejos de los 8.000 diarios que entraban en verano de 2015.

Lo cierto es que, con la Comisión Europea lanzando una reforma del derecho de asilo y con las organizaciones de derechos humanos advirtiendo que en primavera y verano seguirán saliendo refugiados de los países de origen, donde la situación que causa el problema sigue siendo la misma, se percibe en el anuncio alemán cierta urgencia por pasar página que sin duda explican las elecciones generales de 2017, a la vuelta de la esquina.

Pero la reducción de llegadas, que es un hecho, dista mucho de justificar el decreto de final de la crisis. Es más, la Alemania posterior a la crisis de los refugiados no es la misma que antes y muestra síntomas de una grave crisis de identidad.

Y, en medio de esa confusión, saca tajada un nuevo partido político antisistema, xenófobo y ajeno a la cultura política alemana, basada en las concesiones mutuas. Alternativa para Alemania (AfD) asienta su discurso en un insulto permanente al contrario, con quien no están dispuestos a dialogar y al que denominan despectivamente «Gutmenschen», que se traduce por «buena gente» pero que para ellos significa algo así como «hipócrita casta de ideas izquierdas radicales».

Por su parte, el Gobierno de Berlín, ajeno a la confusión psicológica, está dispuesto a que sea la Historia la que juzgue la política de refugiados de la canciller Merkel.

Te puede interesar