Noche Oscura

Mirando pa' dentro 10 de abril de 2017 Por Alejandra Vittar
Se reprime a nuestros docentes como en las peores épocas. Por otro lado Siria, o lo que queda de ella, nos muestra la horrorosa realidad de la guerra.
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Se reprime a nuestros docentes como en las peores épocas. Por otro lado Siria, o lo que queda de ella, nos muestra la horrorosa realidad de la guerra, que se hace cada vez más palpable en distintos lugares del planeta. La violencia global, el peligro nuclear, la ocupación de territorios, la carrera armamentista, las diferentes formas de violencia económica, religiosa , racial, psicológica y física. La lista es interminable y nos lleva a comprender la gravedad del momento actual y las razones por las cuales los humanistas del mundo, hacemos un llamado de atención, para despertar conciencia a la población mundial y a los gobiernos.

Porque es nuestro  compromiso propiciar la no violencia como estilo de vida, fomentar la práctica de la no violencia en la propia vida y conformar redes de acción no violenta, en un mundo donde la violencia se ha enseñoreado.

Protejo y cultivo la No violencia

Comparto unas palabras de Eduardo Galeano y un poema, en referencia a la violencia y a la Marcha Mundial por la Paz y la No violencia, realizada en 2010. Un deseo de muchos y que se irá haciendo una necesidad para todos.

SEMBRADOR

Todo este mundo es mío, me duele, me incumbe, me interesa, es parte de mi entraña.

Acunando el futuro, la no violencia nace y se deja cuidar como semillita de oro en las frágiles palmas de mis manos. Pequeñita y humilde se deja cultivar, se multiplica y fermenta la tierra abonada con lágrimas y sueños de millones de seres. Entonces brota y se yergue con las hojas abiertas, como crucificadas, pero expuestas al sol para beberlo todo.

No violencia chiquita, vas emergiendo de la nada de escombros de sufrimientos muertos; vas desandando sombras, vas surgiendo de ceros convertidos en brotes de mañana.

Ya no eres tan pequeña, no violencia jovencita y hermosa, que engalanas las calles por donde te desplazas alegre y dispuesta, siempre viva.

Te asomas a los rostros hermanos, multitudes de pares tuyos que han surgido de las nadas de la fe, huérfanos de futuro… son miles los que ahora caminan y se vuelven adultos como tú, multiplicados como arenas de surcos de fecundas mañanas de paz activa.

Millones de  pasos, de voces y de manos cautivan a los otros, pues se ha levantado la gran verdad del sueño hecho realidad: No violencia, ya eres mayor de edad, ya eres nuestra piel, nuestro estilo de vida.

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