Chávez nos convirtió en referente de transformación

Tetas en Revolución 05 de mayo de 2017 Por Ciara Gómez (*)
“Detrás de un buen hombre, siempre hay una gran mujer”. Nos creímos esta frase por mucho tiempo. La mujer ayudante, la mujer complaciente, la mujer cuidadora, la ayuda idónea. Eso sí, siempre, detrás de un hombre.
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Este mensaje del capital se agudizó con los años, obligándonos a creer que solo somos un bastón de apoyo para la sociedad. Sin embargo, hubo un hombre que en pleno siglo XXI reivindicó a la mujer, y desde el más puro amor, rescató su importancia para la liberación de los pueblos.

Y así hay que decirlo, con la misma convicción con la que él nos amó: fue el Comandante Hugo Chávez Frías quien visibilizó el rol histórico de la mujer. Con su elocuencia y valentía se declaró feminista, resaltando que “en el marco del sistema capitalista es imposible derrotar la exclusión y el atropello a la mujer, porque el sistema capitalista tiene su base en los antivalores de la exclusión, el machismo, la violencia, la degradación de los valores y particularmente de la mujer”. Así lo expresó en el 2006, durante el Primer Encuentro Nacional de la Red Popular de Usuarias del Banco de Desarrollo de la Mujer.

Chávez nos convirtió en referente de transformación, confió en nuestra capacidad para gerenciar ministerios, impulsó leyes contra la violencia de mujeres. Promovió la igualdad de género y la legitimación del pensamiento feminista.

Fuiste tú, Comandante, quien empoderó a la mujer, quien le otorgó el beneficio de un posnatal que le permitiera ofrecer lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y quien se solidarizó de forma auténtica con nuestros combates.

Y te hablo de tú, sin distancias, porque aún estás presente, porque tus ideas siguen vigentes, porque te siento aquí, tan vivo, como mi carajito de 4 años, porque ese 5 de marzo, justo antes de tu partida, yo estaba pariendo, con el mismo miedo y emoción con la que paren la mayoría de las mujeres en este país, pero con la esperanza de que mi carajito, sin conocerte, te sintiera, de que heredara tu sensibilidad y la fuerza genuina para entender que es necesario liberar a la mujer para tener un mundo realmente justo y humano.

Por eso estoy convencida de que somos nosotras, las mujeres, quienes tenemos la tarea de perpetuar tu legado, de parir hombres con tu ímpetu de lucha y tu voluntad poderosa para hacer suyas nuestras luchas.

Eres, Comandante, nuestra fuente de inspiración y energía para seguir trabajando en función de que cese la violencia hacia la mujer, por una igualdad que también visibilice, desde toda nuestra complejidad, las diferencias emocionales y racionales que nos hacen ser, con todo nuestro amor, “la fuerza sublime para salvar la causa humana”.

Fuente: tetasenrevolucion.wordpress.com

(*) Integrante del colectivo venezolano Tetas en Revolución.

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