El día del león alado

Mirando pa' dentro 24 de junio de 2017 Por Alejandra Vittar
Hola amigos, nuevamente los invito a que juntos reflexionemos sobre situaciones que atañan tanto lo personal como lo social Se me ocurrió este título porque hace unos días estuve en una charla con docentes, padres y alumnos donde se planteaba el uso adecuado e inadecuado de las nuevas tecnologías y qué mejor que este pequeño video y estos fragmentos de uno de los cuentos del libro El Día del León Alado de Mario Rodrigues Cobos (Silo) para ilustrar mis comentarios.
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EL DÍA DEL LEÓN ALADO

Los equipos y programas de espacio virtual se vendían bien…Pero aumentaba la demanda de un amplio público que prefería su dosis de entretenimiento… Se podía realizar viajes solitarios, en compañía o guiados... El catálogo era nutrido. Desde las adaptaciones de antiguas películas, en las que los protagonistas eran los propios usuarios, se había pasado a la traslación de video-juegos que permitían combatir en el espacio o mantener amoríos con los símbolos encarnados de la época. Era como participar en un cómic o una historieta llena de estímulos tan reales, que menudearon infartos cuando algunos fanáticos del terror usaron programas no recomendados por el Comité para la Defensa del Sistema Nervioso Débil. Las computadoras admitían los programas más absurdos y en esa atmósfera aparecieron piratas que introduciendo virus virtuales provocaron disociaciones de personalidad y accidentes psicosomáticos. Era tan simple colocarse un casco y unos guanteletes, poner en marcha la computadora y elegir un programa…

El Proyecto

A fines del siglo XX algunos científicos encabezados por un oscuro funcionario de la UNESCO, habían llegado a la conclusión de que en pocas décadas el 85% de la población mundial sería analfabeto funcional…grandes masas humanas desplazarían progresivamente los libros, revistas y periódicos a favor de la T.V., los videos, las computadoras y las proyecciones holográficas. En sí, aquello no representaba un gran inconveniente ya que la información seguiría fluyendo en mayor cantidad que en cualquier época y a una velocidad creciente. Pero el aumento de datos desestructurados no sólo impactaría en los individuos aislados sino que habría de terminar influyendo en los esquemas de todo el sistema social… la ineptitud para establecer relaciones globales coherentes se haría sentir.

En esas épocas la desconfianza hacia las síntesis del pensamiento había avanzado tanto que cualquier conversación sobre generalidades, mantenida más allá de los tres minutos, era calificada peyorativamente de “ideológica”. En realidad, cualquier intento que se hiciera por alcanzar globalidades, terminaba penosamente. …Tal era la externalidad y el formalismo puntual del pensar y del sentir que cada ciudadano vivía urdiendo cómo ser individual y original en algún detalle de su vestimenta. Mientras la medicina y el esparcimiento avanzaran todo lo demás era secundario, tan secundario como el destino de aquellos pueblos y comunidades que degeneraban por no adaptarse al nuevo orden mundial, tan secundario como las vidas de las nuevas generaciones que se desangraban en una competencia vil tratando de lograr su espejuelo de corta duración. Así, el funcionario de UNESCO presentó un informe y solicitó ayuda para estudiar esa patología social y sus tendencias a mediano plazo…Finalmente, quedó constituido el Comité … Décadas después, desaparecida UNESCO, el Comité siguió funcionando… estaba de acuerdo en que un tipo de educación y de información desestructurada ya estaba bloqueando ciertas áreas cerebrales provocando los primeros síntomas de una epidemia síquica que sería incontrolable. El “Proyecto”, según lo llamaron sus gestores, debía considerar la posibilidad de producir un “antídoto” capaz de desbloquear la actividad mental. Pero en ese tiempo no se sabía aún si había que desarrollar procedimientos de entrenamiento fisiológico, si se trataba de sintetizar benéficas sustancias químicas, o si había que abocarse al diseño de aparatos electrónicos que permitieran alcanzar el objetivo. Lo cierto era que poco a poco se iban volcando millones de seres bloqueados a la actividad colectiva. Esos seres, cada vez más especializados y cada vez menos aptos para razonar sobre sus propias vidas, terminarían por dislocar a toda la sociedad que ya, sin meta alguna, se debatiría en el suicidio, la neurosis y el pesimismo creciente.

Bueno amigos, por supuesto estos son solo fragmentos de un cuento corto, cercano a la ciencia ficción y escrito en 1991 por este autor que nos muestra una de sus tantas facetas incurriendo esta vez en el género fantástico. Les recomiendo leer todo el relato para saber cómo termina esta interesante historia con la que nos sentimos identificados en muchos aspectos y que tiene un inesperado final. hasta la próxima !!

Alejandra Vittar

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