El abuso de autoridad no es sólo argentino

El Globo 26 de agosto de 2016
Indignación por la imagen de unos policías obligando a desvestirse a una mujer musulmana, en una playa de Francia. La acción, que violenta los derechos de las mujeres, se “justifica” en una prohibición del uso del burkini en Francia. Medida que algunos funcionarios franceses describen como “una necesidad”.
burkini

Con el argumento de combatir el terrorismo, algunas alcaldías en Francia tomaron la decisión de prohibir, en las playas, el uso del llamado burkini, el traje de baño de cuerpo entero y cabeza cubierta que usan algunas mujeres musulmanas.

La medida ha encendido un debate en medios de comunicación y en redes sociales. Aunque inicialmente cosechó titulares por ser vista como una curiosidad, ha terminado por generar una gran controversia.

Según dijo el vicealcalde de Niza, Rudy Salles, desde aquel atentado, la prohibición del llamado burkini se convirtió “en una necesidad por razones de seguridad”.

"El acceso a las playas está prohibido para cualquier persona que lleve ropa inapropiada, que no es respetuosa de la buena moral y de la secularidad", dijo David Lisnard, el alcalde de Cannes, al anunciar la prohibición, en las playas de la ciudad en la Costa Azul de Francia. Según la orden, estos trajes de baño pueden "alterar el orden público".

La prohibición surge en momentos de alta tensión y alerta, tras los ataques islamistas, el mes pasado, en la cercana ciudad de Niza y en una iglesia católica en el noroeste del país.

"Esto es un ataque islamofóbico contra las musulmanas en Cannes", le dijo Aysha Ziauddin, una musulmana de Norfolk, Inglaterra. "El burkini me da libertad para nadar e ir a la playa y no siento que esté comprometiendo mis creencias por ello", explicó Ziauddin.

"¿Cómo una mujer que está en una playa nadando con un traje de buceo con la cabeza cubierta es un símbolo de extremismo islámico?", se preguntó, para luego recordar que hasta la célebre chef inglesa, Nigella Lawson, utilizó un burkini una vez.

"No logro entender cómo una mujer que desea cubrir su cuerpo con un traje de estilo particular puede ser un símbolo de extremismo islámico", dijo.

Al tiempo que argumentó: "Honestamente, no me gusta exponer mi cuerpo en público, y me gusta usar la moda de acuerdo a mis preferencias sobre cómo cubrirme y vestirme".

Sin duda la prohibición francesa es prácticamente ridícula por donde se la mire. Ataca los derechos de la mujer y refuerza una mirada patriarcal, que indica a la mujer qué vestimenta debe utilizar para “estar bien vista”.

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