¿Qué pasó en Colombia?

La Patria Grande 07 de octubre de 2016 Por El Diablito
A unos días del plebiscito realizado en Colombia, en donde ganó el "No a la Paz", El Diablito del Cabildo te explica cómo se llegó a esa situación y qué pasó en el país cafetero, luego del sorpresivo resultado. Dentro de este marco, se anunció que el presidente Juan Manuel Santos recibirá el premio Nobel de la Paz.
colombia

Tanto para Colombia como para los países de la región y del resto del mundo, lo que sucedió el domingo fue un baldazo de agua fría y un golpe al riñón. Sin dudas, esta cachetada que representó el resultado del plebiscito convocado por el gobierno presidido por Juan Manuel Santos, destinado a ratificar el acuerdo de paz firmado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC EP- y el Gobierno de la nación sudamericana, tras más de 54 años de conflicto interno, congeló a gran parte de quienes tanto trabajaron por alcanzar estos acuerdos.

Vale recordar que, constitucionalmente, no existía ninguna obligación de llamar al plebiscito, pues bastaba la prerrogativa presidencial, para dar curso a un acuerdo que significó cuatro años de duras negociaciones, la celebración de innumerables encuentros en La Habana y la participación de países que avalaron estas conversaciones como Cuba, Noruega, Venezuela, Chile, entre otros. El extenso proceso representaba no sólo llegar a un acuerdo simbólico, sino ponerle punto final a las hostilidades en un país en donde guerrilla, paramilitares, fuerzas de Gobierno, narcotráfico, la agencia estadounidense de lucha contra las drogas -DEA- el desplazamiento de millones de personas, 265 mil muertos oficialmente reconocidos, daños sociales, psicológicos  y económicos incalculables, inestabilidad política y social, fueron parte de un caldo que benefició a muy pocos, a costa de tantos otros colombianos.

Uribe, uno de los responsables

La respuesta del final del “NO a la PAZ” y la baja votación, no es producto del azar. Es el resultado de un trabajo y de un largo proceso, en donde las clases dominantes lograron nuevamente imponer su discurso de negación de cualquier apuesta por concretar la pacificación del país.

El "NO" es la clara expresión del temor histórico, que Colombia sufre desde sus raíces en la  década de los 40 del siglo XX, la intensificación del terror, la verbalización de la oposición al presidente Santos respecto a que “este acuerdo de Paz representaba un perjuicio para Colombia, garantizando la impunidad para los crímenes que la guerrilla cometió”.

De esta manera se llegó a que sólo haya participado el 37,43% de los colombianos habilitados para votar. Además, hay que analizar que, de ese porcentaje, la diferencia a favor del "NO a la Paz" fue de 55 mil votos con un 50,21%, contra el 49,78% que se inclinó por el SI.

Estas cifras no sólo revelan la polarización de la sociedad colombiana (algo que por estos rumbos se le denomina “la grieta”), sino también a un pueblo cuyo sistema político apático dejó a dos de cada tres colombianos en su casa, esperando que otros decidieran lo que el conjunto de los 36 millones.

Una sociedad que escucha gritos de guerra de un ex presidente como Álvaro Uribe, que sigue con el mismo fanatismo llamando a continuar la confrontación entre compatriotas. Además, hay que tener en cuenta que  el empresariado se niega a cualquier tipo de cambio social, porque aducen que la paz los puede perjudicar.

 

ÁlvaroUribe

Con este “NO a la Paz”, triunfó nuevamente la política del ciego, el sordo y el que suele hipócritamente criticar al Estado, pero no hace nada por cambiar el rumbo de su país. Aquél que grita el clásico "que se vayan todos" desde la comodidad de su sofá. Piensa para sí: “Que vayan a votar otros, total, a mí la guerra no me toca".

Por otro lado, los partidarios del NO -que con un 19% del total de votos del universo electoral se regocijan con su triunfo-, están convencidos que concretar un acuerdo de Paz sería un mal negocio para ellos. Ya que pacificar el país los obliga a plantear estrategias de desarrollo inclusivo, donde el tema de la tierra deje de ser un tema tabú y tenga una expresión de justicia.

Colombia es un país donde la riqueza derivada del narcotráfico, generó una clase de nuevos ricos que, a través de empresas de “fachada”, se  insertaron en la vida económica del país.

Son estos sectores los que temen que la Paz sea una realidad, pues le daría un espacio a la posibilidad de un desarrollo sustentable, más equitativo, donde la Justicia no sea un privilegio para unos pocos. Es esta mirada mezquina y dominante, que lamentablemente atraviesa cada territorio de los países de la región, la que somete y encadena las verdaderas posibilidades de crecimiento de la “Patria Grande”.

¿Y ahora?

Tras unos días de conmoción por lo sucedido, las FARC-EP  convocaron a vigilias en defensa de la Paz en todos sus campamentos. Por su lado, la ciudadanía que votó por el “SI” decidió manifestarse mediante marchas y concentraciones en las más importantes ciudades del Colombia.

Claramente, hoy el mayor peligro para Colombia es ver convertido al ex presidente Álvaro Uribe en el político "bisagra" (o de “cambio”) de una sociedad, que no se siente representada en su conjunto ni por las FARC, ni por el actual Gobierno.

Durante esta semana Santos convocó a un “gran diálogo nacional con todas las fuerzas políticas”, particularmente con los partidarios del “NO”, representados fundamentalmente por los ex presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. Con ellos se reunió el martes, para analizar las vías que permitan llegar rápidamente a un acuerdo definitivo, sobre la base del documento de La Habana, puesto que la incertidumbre política creada después del plebiscito, pone en peligro la Paz. Fue la primera vez en seis años que Santos y Uribe se dirigieron la palabra.

Nobel de la Paz

Durante esta semana también, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016. Por “sus esfuerzos para poner fin la guerra civil de más de cincuenta años en el país, una guerra que ha costado la vida a por lo menos 220.000 colombianos y desplazado a seis millones de personas”, anunció en Oslo (Noruega) la presidenta del Comité, Kaci Kullmann Five.

Pese a lo sucedido el domingo, el Comité noruego manifestó haber reconocido los esfuerzos del presidente Santos y el sufrimiento del pueblo colombiano. Así también, expresó que, con este premio, trata de animar a que el proceso de Paz continúe.

Lo cierto es que hoy, tras el plebiscito del 2 de octubre, todo es  conjeturas, interrogantes: que si continuarán las conversaciones, que si todo queda en la nada, o si se van a reiniciar las operaciones militares. Al momento, nada se sabe.

Santos

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