La acción válida

Mirando pa' dentro 15 de enero de 2017 Por Alejandra Vittar
Alejandra Vittar nos acerca unos conceptos del Nuevo Humanismo: los principios de la acción válida. Estos se relacionan con el registro de las acciones que llevamos adelante, las cuales se perciben como un crecimiento interno con continuidad en el tiempo.
autoconocimiento

La acción válida no está regida por ideologías, ni por  mandatos religiosos, ni por creencias, o  por la regulación social. Aun cuando todas ellas sean de mucha importancia, la base de la acción válida está dada por el registro interno de las acciones que realizamos.

¿Y cuál sería el registro de una acción válida? Es el registro que se experimenta como unitivo; que da sensación de crecimiento interno y que se desea repetir porque tiene sabor de continuidad en el tiempo.

Frente a una situación difícil, puedo responder de un modo o de otro. Si soy hostigado, por ejemplo, puedo responder violentamente y al hacerlo, experimentar una sensación de alivio. Me distiendo. Así pues: frente a un estímulo irritante, lo saco de enfrente, me distiendo y al distenderme, creo tener un registro unitivo.

Pero la acción válida no puede justificarse simplemente por la distensión en ese instante, porque no se continúa en el tiempo sino que produce lo contrario. En el momento A produzco la distensión al reaccionar del modo comentado; en el momento B, no estoy para nada de acuerdo con lo que hice.

Esto me produce contradicción. Esa distensión no es unitiva por cuanto el momento posterior contradice al primero. Es necesario que cumpla con el requisito de la unidad en el tiempo, sin presentar contradicción.

Pero hay otro punto: el del registro de una suerte de sensación de crecimiento interno. Hay numerosas acciones que  efectuamos durante el día, determinadas tensiones que aliviamos distendiendo. Estas no son acciones que tengan que ver con lo moral. Las realizamos y nos distendemos y nos provoca un cierto placer, pero ahí quedan.

Y si nuevamente surgiera una tensión, nuevamente la descargaríamos con esa suerte de efecto de condensador, en donde sube una carga y al llegar a ciertos límites se la descarga. Y así, con este efecto condensador de cargar y descargar, nos da la impresión de que estuviéramos metidos en una eterna rueda de repeticiones de actos: en el momento en que se produce esa descarga de tensión, la sensación resulta placentera, pero nos deja un extraño sabor percibir que si la vida fuera simplemente eso, una rueda de repeticiones, de placeres y dolores; la vida, claro, no pasaría del absurdo.

Y hoy, frente a esta tensión, provoco esta descarga. Y mañana del mismo modo... sucediéndose la rueda de las acciones, como el día y la noche, continuamente, independientemente de toda intención humana y de toda elección humana.

Hay acciones, sin embargo, que tal vez muy pocas veces hayamos realizado en nuestras vidas. Son acciones que nos dan gran unidad en el momento. Son acciones que nos dan, además, registro de que algo ha mejorado en nosotros, cuando hemos hecho eso. Y son acciones que nos dan una propuesta a futuro, en el sentido de que si pudiéramos repetirlas, algo iría creciendo, algo iría mejorando. Son acciones que nos dan unidad, sensación de crecimiento interno, y continuidad en el tiempo. Esos son los registros de la acción válida.

Hablamos de acciones que crean unidad, o crean contradicción. Hay un principio mayor, conocido como La Regla de Oro, el cual dice: “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”.

Este principio no es cosa nueva, tiene milenios. Ha aguantado el paso del tiempo en distintas regiones, en distintas culturas. Es un principio universalmente válido. Se ha formulado de distintas maneras; se lo ha considerado por el aspecto negativo, diciendo algo así como: “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”. Es otro enfoque de la misma idea. O bien, se ha dicho: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Es otro enfoque.

Claro que, no es exactamente lo mismo que decir “trata a los demás como quieres que te traten”. Y está bien, y desde mucho tiempo atrás se ha hablado de este principio. Es el más grande de los principios morales. Es el más grande de los principios de la acción válida.

Por ello no es indiferente la acción que se realiza en el mundo. Porque hay acciones de las que se tiene registro de unidad y crecimiento y acciones que dan registro de contradicción, de desintegración.

Mi deseo para este nuevo año que comenzamos a transitar, es que  nuestras acciones en el mundo sean cada vez más unitivas y coherentes y sean verdaderas acciones válidas.

Hasta la próxima!!!

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